Parroquia Nuestra Señora de la Asunción

Un viaje por nuestra historia

¡Descubre la historia de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Cardenete! Como uno de los principales lugares de culto en la región, nuestra parroquia tiene una rica historia que se remonta a siglos atrás.

La Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Cardenete es un tesoro arquitectónico y religioso. Su construcción se inició en el siglo XVI y su majestuosa arquitectura combina elementos góticos y renacentistas, reflejando la influencia de distintas épocas en su diseño.

En su interior, encontrarás una impresionante colección de obras de arte religioso, como retablos y esculturas, que narran la historia sagrada y resaltan la devoción de los fieles a lo largo de los años. La parroquia ha sido cuidadosamente restaurada para preservar su esplendor original y brindar un espacio sagrado para la comunidad.

Te invitamos a visitar la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción en Cardenete, donde podrás sumergirte en su historia, contemplar su belleza arquitectónica y participar en nuestras actividades.

 

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LA IGLESIA DE CARDENETE Y SU ARTESONADO MUDÉJAR

A principios del siglo XVI, cuando el Renacimiento italiano acaba de llegar a España, recién desembarcados los españoles en el Nuevo Mundo y al poco de verse finalizada la reunificación peninsular tras la toma de Granada, Cardenete, como el resto de la región, vivía una época de esplendor, con una economía basada casi exclusivamente en la ganadería ovina, que suministraba enormes cantidades de lana y que con el tiempo hicieron crecer en el pueblo una importante industria textil, siendo la localidad reconocida en todo el reino durante siglos por la alta calidad de sus lanas.

Pocos años antes, y curiosamente, en un momento en el que la monarquía trataba de limitar el poder de la nobleza, los entonces señores de la Tierra de Moya, Beatriz de Bobadilla y Andrés de Cabrera, fueron elevados de categoría convirtiéndose en Marqueses de Moya. Muchos favores debían de agradecer los Reyes Católicos a este matrimonio al otorgarles tan noble privilegio, en un momento histórico en el que la alta nobleza entraba en decadencia con la limitación de su poder por parte de la corona. Tras su nombramiento, los nuevos marqueses trataron de mostrar su poderío y mandaron construir grandes edificios en toda la comarca, principalmente en la propia Villa de Moya y en aquellos lugares más alejados de la capital del marquesado, pero demográfica y económicamente importantes. Este fue el caso de Cardenete, donde construyeron un castillo-fortaleza tardío (quizás de los últimos castillos construidos en España) y la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, que se empezó a erigir en el año 1500, y fue terminada en su parte fundamental en 1554.

Apenas abandonada la Edad Media, y en este momento de renacer político y cultural que suponía esta nueva era, la construcción de este templo venía a poner fin al problema de seguridad que planteaba la antigua Iglesia Parroquial de Santa Quiteria, pues esta se encontraba en un estado ruinoso que hacía peligrar la integridad de los fieles. Parece ser que el estado de la misma era tan precario, que hubo que trasladar temporalmente los cultos y oficios religiosos a la ermita de San Quílez, a las afueras de la población, mientras se realizaban las obras del nuevo templo.

Siguiendo los cánones del renacimiento, aunque todavía conservando algunos rasgos del gótico, la nueva iglesia se planteó como un edificio monumental, seguramente la mayor iglesia de toda la Serranía de Cuenca, demostrando con ello el poderío de sus promotores y la importancia económica, demográfica y política que en esos tiempos Cardenete comenzaba a tener.

La iglesia es de una sola nave y planta de cruz latina, con cabecero poco profundo y con fondo absidal de tres lados. El crucero está embocado por tres arcos, siendo el de la nave central extraordinariamente esbelto y amplio. Los otros dos, dan paso a sendas capillas, siendo la del lado este mucho más rica en cuanto a su decoración, pues en el momento de su construcción fue concebida como capilla privada de los Marqueses, separada del resto del templo por una reja de madera, y con portada directa a la calle, a través del atrio de la fachada que da al mediodía. De esta manera, la nobleza quedaba separada del pueblo llano en cualquier celebración.

Posee el templo dos portadas: una primitiva orientada al mediodía, de estilo gótico tardío, con arco de medio punto, con tres arquivoltas y alfiz, con restos de policromía al fresco y una hornacina superior, todo ello bajo un amplio atrio que daba acceso al antiguo cementerio. La otra, a los pies de la Iglesia, es de estilo Renacentista, reflejando el ideal del arco del triunfo que por su traza y estilo bien pudiera ser obra del arquitecto Andrés de Vandelvira, o de alguno de sus discípulos, con un bello friso a base de triglifos y metopas, enmarcada por dobles columnas dóricas en la parte inferior y jónicas en la superior, que enmarcan una ventana con una excelente reja. Hay que destacar de esta portada su buena fábrica que sobresale de la pobre mampostería de esa fachada del templo, lo que nos ratifica la idea de su apertura posterior. A los pies de la iglesia se levanta la torre-campanario, también posterior a la construcción del templo y, al parecer, de menos altura que la proyectada en un principio, como lo demuestra el enorme grosor de sus muros y su aspecto poco esbelto con respecto a las enormes proporciones del templo.

Pero el elemento más significativo de la Iglesia es su magnífico artesonado de madera de pino, casetonado a base de hexágonos profusamente decorados, traducción renacentista de las techumbres mudéjares. En realidad, podríamos hablar de dos artesonados los que cubren la techumbre de la parroquia: el de la nave central (a 12 metros de altura, con 27,20 metros de largo por 10,30 de ancho) y el del presbiterio (separado por un arco), muy parecidos en lo fundamental, pero mucho más rico en cuanto a su decoración y terminaciones el del presbiterio, como lógicamente corresponde a la importancia del lugar. El friso de la nave central presenta cinco franjas decorativas, mientras que el del presbiterio tiene ocho. El artesonado del presbiterio se adapta a la forma geométrica de la cubierta deformando los casetones, mientras que el de la nave central es mucho más homogéneo y simple.

Aunque este tipo de cubiertas fueron muy habituales en toda la zona, son muy pocos los lugares que aún las conservan. Los gustos del Barroco en el que la madera se consideraba un material pobre y poco digno para una iglesia, las continuas epidemias que exigían el repetido encalado de los edificios públicos como medida higiénica, los incendios que muchas veces provocaban las velas encendidas en las iglesias, las goteras y humedades…, hicieron desaparecer la mayor parte de estas cubiertas, algo que en el caso de Cardenete afortunadamente no llegó a suceder. Además, en una curiosa preocupación por la conservación del artesonado, aproximadamente un siglo después de su construcción, se elevó la altura del tejado, para que este no apoyara directamente sobre el alfarje, creando así una cámara de ventilación entre la cubierta y el artesonado, que ha permitido su aireación y secado en el caso de goteras y la limpieza ocasional del polvo y la suciedad acumulada sobre el mismo. La singularidad de este artesonado, la buena calidad de su talla, su buen estado de conservación así como sus grandes dimensiones, propiciaron que el Ministerio de Cultura, por Real Decreto 4049/1982, declarara la Iglesia de Cardenete como Monumento Histórico Artístico de carácter Nacional el 22 de diciembre de 1982 (BOE 4-2-1983).

A lo largo del tiempo, la Iglesia fue conociendo importantes modificaciones: en el siglo XVII se levantó la torre y se abrió una nueva puerta en el muro oeste; en 1715 se construyó la sacristía; en 1767 se instaló el órgano barroco, con la modificación del coro que fue necesaria y en 1776 se pintó el fresco de la cabecera de la Iglesia, a modo de un trampantojo (técnica pictórica que intenta engañar la vista jugando con el entorno arquitectónico, la perspectiva, el sombreado y otros efectos; suelen ser pinturas murales, como el caso que nos ocupa, de acentuado realismo, diseñadas con una perspectiva tal que, contempladas desde un determinado punto de vista, hacen creer al espectador que el fondo se proyecta más allá del muro o del techo).

Tras diversos avatares y saqueos durante las guerras de la Independencia, Carlista y la última Guerra Civil española en los siglos XIX y XX, el desvelo del pueblo de Cardenete y de algunos de los párrocos que han estado al frente de esta parroquia, han conseguido devolver a la Iglesia parte de la grandeza y esplendor con la que fue concebida, principalmente durante los últimos años. Así, recientemente, se procedió al arreglo integral de todas las cubiertas del templo; se restauró el atrio del muro sur, y el antiguo cementerio se acondicionó como un agradable parque. El taller de empleo de la Excma. Diputación Provincial realizó entre 2006 y 2008 la obra de restauración y consolidación del artesonado de la nave de la iglesia, y en 2013 la Asociación Amigos de la Iglesia de Cardenete, restauró el órgano Barroco que a día de hoy suena en todo su esplendor.

 

Francisco Cócera Terrádez

Alcalde de Cardenete y miembro de la Comisión asesora

Autor de Conozcamos lo nuestro: Cardenete (1993)